Gestión de activos: cuando la planificación de los objetivos maximiza la rentabilidad y reduce riesgos

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Adoptar un sistema eficaz en la gestión de activos es clave para mejorar la producción y optimizar la inversión de capital. Para ello, conviene desarrollar una adecuada planificación de los objetivos de la empresa. Te contamos cuáles son los factores que debes tener en cuenta para crear un plan de gestión de activos.

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¿Qué es la gestión de activos?

La gestión de activos es aquella práctica que busca optimizar los recursos de una empresa: herramientas, materiales o equipos. Los negocios administran el activo desde el momento en que se solicita y hasta que se considera obsoleto. De hecho, es imprescindible entender que este experimenta cuatro fases diferentes durante su ciclo de vida:

  • Planificación: existe un obstáculo y el gestor elige la herramienta o el equipo más adecuado para resolverlo.
  • Adquisición: se calcula el posible retorno de inversión, se evalúa el capital disponible y se toma la decisión final. 
  • Operación y mantenimiento: el activo proporciona beneficios a la empresa. Sin embargo, su mantenimiento crece con el paso del tiempo.
  • Eliminación: el activo ha alcanzado el final de su vida útil.

Para centralizar y simplificar el proceso, a menudo los negocios incorporan sistemas de gestión computarizados, ampliando el empleo de los activos y maximizando su valor.

Planificación de los objetivos en la gestión de activos

Para que la gestión de activos proporcione una visión global de cada recurso, es fundamental una adecuada planificación de los objetivos de la empresa. Los bienes tecnológicos y humanos, así como los factores ambientales, son algunas de las variables que deben tenerse en cuenta en la estrategia. De hecho, la gestión de activos suele llevarse a cabo bajo las normas ISO 55000 y con el apoyo de un software que facilita la distribución de los recursos.

Aunque la planificación de los objetivos dependerá de cada empresa, la veracidad, sostenibilidad y seguridad de la información son comunes a toda estrategia.

Tomar decisiones basadas en la evidencia

Para gestionar los datos con rapidez y precisión, las empresas utilizan sistemas automatizados. De esta forma, es posible realizar un balance del inventario, detectar dónde se ubican los activos y cuál es su valor económico. Además, también permite observar la productividad de los recursos, estimar el impacto de las decisiones y predecir sustituciones o reparaciones. Es decir, los softwares especializados garantizan que la información esté libre de errores y que la estrategia esté basada en la evidencia.

Apostar por una estrategia sostenible y segura

Además, la planificación de objetivos concretos y claros en la estrategia de la empresa también permite incrementar la rentabilidad de los equipos y proporcionar una mayor seguridad al personal y al entorno. Unos que sean específicos, medibles, alcanzables y realistas reducirán los posibles fallos y alteraciones en la cadena productiva.

Controlar los activos

Llevar a cabo un seguimiento del ciclo de vida de los recursos permite comprobar la eficacia y la eficiencia de los mismos. Este factor es importante, ya que ofrece la posibilidad de actualizar y realizar cambios en la estrategia de la empresa, como detectar una falta de respuesta a la demanda o fallos en los niveles de servicio.

 

La planificación de los objetivos y el uso de herramientas avanzadas son elementos clave en la gestión de activos. De hecho, su implementación en la estrategia de la empresa puede maximizar el rendimiento de los procesos y reducir posibles riesgos.

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