Cómo funciona el IVA para las empresas

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En el sistema tributario español existen varios tipos de impuestos y uno de los más importantes es el impuesto sobre el valor añadido, más conocido como IVA. Las empresas cargan el IVA dentro del coste final que paga el consumidor por sus productos o servicios, pero también lo abonan cuando son ellas las que hacen adquisiciones.

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Revisamos en detalle en qué consiste, cuáles son sus tipos y las consideraciones que debe tener cualquier empresa para gestionar el IVA.

¿Qué es el IVA?

El IVA es una imposición tributaria indirecta que grava la compra de bienes y servicios, adquisiciones intracomunitarias e importaciones. Se dice que es indirecta porque no está sujeta a la condición patrimonial de quien lo paga, como sucede con el IRPF o el impuesto de sociedades, sino que depende únicamente del consumo.

En nuestro país las empresas suelen funcionar como agentes económicos pasivos. Esto significa que actúan como intermediarios al recaudar el IVA de los consumidores para después ingresarlo en Hacienda. 

Tipos de IVA

Los porcentajes del IVA no son siempre iguales, sino que dependen de la naturaleza del bien que se está comprando. Con base en esto existen tres tipos de IVA que deben recaudar las empresas y están recogidos en los artículos 90 y 91 de la Ley de Impuesto sobre el Valor Añadido:

  • General (21%): Es el que se asume por defecto en toda la economía española y grava coches, ropa y calzado, entretenimiento, electricidad, combustibles, etc.
  • Reducido (10%): Se aplica a productos de consumo alimentario en general, agua, operaciones con bienes inmuebles, hostelería, restaurantes, productos de parafarmacia y transporte de viajeros. 
  • Superreducido (4%): Grava bienes de primera necesidad como alimentos frescos (frutas, cereales, huevos, pan y leche), libros, medicamentos o viviendas bajo régimen de protección oficial. 

También existen operaciones comerciales que están exentas de IVA. Entre ellas se encuentran servicios médicos, actividades educativas, culturales, deportivas y de seguros, entre otras. 

Cómo y cuándo se declara el IVA de las empresas

Más allá de los porcentajes que las empresas aplican a sus bienes hay un matiz importante en cuanto al origen del IVA que se emplea: el soportado y el repercutido.

El IVA soportado es aquel que pagan a sus proveedores y a otras empresas cuando son ellas las que compran, mientras que el IVA repercutido es el que recaudan de otros consumidores, sean personas naturales o jurídicas. A raíz de esto pueden surgir dos escenarios:

  • El IVA soportado es más que el repercutido, lo que deja un saldo a favor que el Estado debe devolver a la empresa.
  • El IVA repercutido es más que el soportado y la diferencia entre ambos corresponde con lo que se tiene que ingresar a Hacienda.

La presentación del IVA se hace de forma mensual o trimestral, además de una declaración anual en los 30 primeros días del mes de enero que sigue al año declarado. Para ello se utilizan los modelos 303 y 390, respectivamente.

Si se han realizado operaciones intracomunitarias en el periodo del ejercicio, se debe presentar el modelo 349 mensual en los 20 días siguientes. También se puede hacer de forma trimestral, siempre y cuando el importe total de las transacciones en los 4 trimestres anteriores no supere los 50.000 € sin IVA.

El IVA en las empresas es un tributo que juega un papel primordial dentro de los libros contables, a la vez que es un tema complejo y con muchos factores que pueden incidir sobre él. Por esta razón es necesario atenderlo de forma oportuna, pues cualquier error u omisión en su declaración puede ser motivo de multas y sanciones que pueden afectar al funcionamiento de la empresa.

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