¿Cómo y para qué interpretar un balance de situación?

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Una de las cuentas anuales que obligatoriamente deben presentar las pymes al final del ejercicio comercial del año, es el balance de situación, tal y como lo explicamos en este otro artículo. Pero ¿qué es, cómo interpretarlo y para qué analizarlo en beneficio de la toma de decisiones?

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Balance de situación:

Hacer un análisis completo de la situación contable de una empresa, sea cual sea su tamaño, permite entender el momento que se está atravesando y poder compararlo con la situación en un momento previo (o posterior). Es un punto de partida para la toma de decisiones y una manera de conocer el crecimiento (o disminución) que se logró.

El balance de situación cumple exactamente esa función, aunque no es solo información que obtiene el dueño o los dueños de una empresa, sino que, como explicamos antes, es una de las cuentas anuales que deben presentar para ser evaluadas cada año.

¿Qué debe incluirse en el balance de situación?

En el artículo 35 de la sección segunda “De las cuentas anuales”, del Real Decreto de 22 de agosto de 1885 por el que se publica el Código de Comercio, se explica cuáles son las partes que deben componer al balance de situación: “En el balance figurarán de forma separada el activo, el pasivo y el patrimonio neto”.

Activo: Según se indica, se debe indicar por separado al activo “corriente” o circulante, que es el que se espera vender o consumir durante el año, del fijo o “no corriente”, comprendido por el resto del patrimonio. 

Pasivo: En relación al pasivo, también deben separarse aquellos que son considerados “pasivos no corrientes”, de los corrientes o circulantes. Este último se comprende por las obligaciones de las que se espera su vencimiento o extinción durante el año corriente. 

Patrimonio neto: Citando al ya mencionado decreto: “En el patrimonio neto se diferenciarán, al menos, los fondos propios de las restantes partidas que lo integran”.

¿Cómo y para qué interpretar el balance de situación en una Pyme?

Ya hemos explicado la manera en que se expresa la situación contable de una pyme en el balance. Ahora queda pensar en qué información puede brindarnos esta recolección de datos y lo haremos a partir de algunos ejemplos:

  • Al calcular el activo total sobre el pasivo total, es posible detectar si la pyme puede cumplir con todas sus obligaciones, es decir si es solvente o no. También, al calcular el activo corriente sobre el pasivo corriente, se puede detectar la “liquidez” de la empresa.
  • Analizando el pasivo total y el pasivo corriente, se puede notar si la deuda adquirida es pagable a corto plazo o no. Es decir, si el pasivo corriente representa un gran porcentaje del total, significa que la mayor cantidad de deuda debe pagarse en el próximo año.
  • Comparar el activo total o el patrimonio neto en relación a años anteriores permite conocer el crecimiento o decrecimiento de algunos aspectos de una empresa.

Como estos ejemplos, hay mucha otra información que se puede obtener gracias al balance de situación, ya que otorga datos precisos.

Conclusión:

Interpretar el balance de situación es aprovechar una herramienta que brinda datos contables y que obligatoriamente debe ser presentada por las empresas cada año. Aporta información para la toma de decisiones y genera una imagen estática de lo que está sucediendo en una empresa en un determinado momento. Para una pyme, tener absoluto control de lo que está sucediendo y de lo que va a suceder (tomando el ejemplo de las obligaciones de pago próximas) es esencial si se quiere tomar decisiones basadas en información real.

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