¿Cómo se desarrolla la gestión de riesgos y a qué áreas afecta?

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La gestión de riesgos es un valor vital para la estabilidad, el éxito y la supervivencia de cualquier organización. Detectar los posibles peligros que puede afrontar la empresa, supone cierta capacidad para abordarlos y resolverlos con éxito a través de una planificación estratégica enfocada en las soluciones al problema.

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No se trata de una tarea sencilla, ya que abarca diversos ámbitos dentro de la empresa y existen diferentes enfoques o estrategias para desarrollarla. No obstante, conocer los diferentes tipos de gestión de riesgos que tienen lugar en una organización y entender cómo implementar este tipo de acciones, resulta esencial en la resolución de problemas.

¿Qué tipos de riesgo se deben gestionar en una empresa?

Lo primero que debemos conocer acerca de la gestión de riesgos son los diferentes tipos de riesgos a los que se enfrenta un negocio, clasificándolos según el ámbito de actuación. Más allá de los espacios particulares que puedan darse en cada organización, las áreas principales residen en la estrategia, la financiación, la legalidad y las operaciones que desarrolla la empresa.

Riesgos en el cumplimiento de la legalidad

Cualquier organización debe cumplir con la legalidad vigente en los lugares en los que opera, y esto conlleva ciertos riesgos que, por lo general, resultan sencillamente evitables. Ahora bien, para minimizar este tipo de problemas es conveniente contar con personal especializado que pueda velar por el cumplimiento de las normativas en todas las operaciones de la empresa.

Riesgos económicos y financieros

Probablemente sea una de las áreas que más preocupa en la gestión de riesgos de cualquier empresa, algo comprensible teniendo en cuenta su relación con la viabilidad del negocio. Algunos aspectos a considerar de forma prioritaria en esta actividad son las fluctuaciones del mercado, la exposición a cambios en intereses financieros o la solvencia de los clientes.

La gestión del riesgo financiero se desarrolla sobre el análisis constante del mercado y las instituciones, con la intención de proteger a la empresa frente a posibles pérdidas. Para lograrlo, conviene aplicar políticas de inversión, diversificar las fuentes de financiación o gestionar adecuadamente el riesgo de crédito, entre otras acciones.

Riesgos operacionales en los procesos internos

En la gestión de riesgos operacionales se suele poner la atención sobre la prevención de riesgos laborales, la eficiencia, productividad y calidad del producto o servicio, posibles errores humanos o fallos en la cadena de suministro, etc. Es decir, hablamos de evitar potenciales problemas en los procesos habituales de la empresa en todos sus ámbitos.

Riesgos estratégicos

Finalmente, ponemos el foco en las decisiones de gran envergadura de la organización. La gestión de riesgos estratégicos se encarga de identificar y evaluar los factores que puedan impedir el cumplimiento de los objetivos de la empresa. Por tanto, es una de las áreas de mayor importancia en este sentido y corresponde a la dirección de la empresa.

¿Cómo desarrollar una gestión de riesgos efectiva?

Como todo proceso, la gestión de riesgos conlleva una organización y una serie de prácticas que han de llevarse a cabo convenientemente. Pese a que los pasos iniciales dependen de la dirección de la empresa, lo cierto es que nos referimos a una tarea que debe involucrar a todos los niveles corporativos en el desarrollo de las siguientes acciones.

Análisis para la detección y la evaluación del riesgo

La gestión de riesgos comienza ineludiblemente en un estudio exhaustivo de todos los potenciales problemas a los que se expone la organización, independientemente de cuál sea su naturaleza. A través de esta tarea se pretende identificarlos, valorar todos los escenarios posibles y evaluar el grado de probabilidad e impacto que presenta cada riesgo.

Planificación e implementación de estrategias frente al riesgo

El siguiente paso en la gestión de riesgos corresponde a n la elaboración de estrategias que permitan reducir las posibilidades y el impacto de dichos problemas potenciales. Algunas soluciones habituales en este sentido son la contratación de seguros financieros, la adquisición de diversas tecnologías y herramientas o la integración de nuevos procesos y controles en el día a día de la organización.

Monitorización de los posibles riesgos

Una vez implantadas las estrategias necesarias para minimizar el riesgo, es recomendable realizar un seguimiento, con el fin de conocer si se están cumpliendo adecuadamente y, sobre todo, si están resultando efectivas frente a los peligros identificados. En este punto, la colaboración de todos los miembros de la empresa es fundamental, ya que se requiere de información en todos los niveles.

La importancia de la gestión de riesgos

La competitividad actual del mercado, que cada vez resulta más complejo, ha convertido la gestión de riesgos en un proceso fundamental para la sostenibilidad de las organizaciones. A partir de la implementación que hemos indicado, es posible controlar la aparición de problemas y resolverlos con antelación, garantizando así la viabilidad de la empresa.

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