¿Qué es una auditoría interna y para qué sirve?

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Para que una empresa progrese adecuadamente en un mercado tan cambiante, el crecimiento del negocio debe ser gradual y constante. Para conseguirlo existen herramientas, como las auditorías internas, que ayudan a detectar aquellos procesos que pueden estar repercutiendo en las ganancias y la reputación de la organización.

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¿En qué consiste una auditoría interna?

Una auditoría interna se puede definir como una evaluación que lleva a cabo una empresa para verificar el buen funcionamiento de las distintas áreas del negocio. De esta forma, se detectan algunos de los posibles fallos que puedan afectar a su productividad y rentabilidad con el objetivo de proteger los activos de la compañía.

Además, una auditoría debe de cumplir con los siguientes propósitos:

  • Optimizar el funcionamiento interno de la empresa.
  • Detectar irregularidades e incumplimientos.
  • Llevar a cabo un control de los inventarios.
  • Establecer protocolos de actuación claros.
  • Mejorar la productividad y la seguridad de los procesos del negocio.

No obstante, la auditoría interna cumplirá con una estructura con el fin de  respuestas de alto valor. De hecho, el auditor será quien se encargue de comunicar el impacto que tendrá el plan de acción sobre los recursos de la empresa, de modo que este proceso debe realizarlo un experto que sea imparcial y objetivo.

Tipos de auditoría interna

Aunque existen diferentes tipos de auditorías internas, entre las más destacadas se encuentran las siguientes: 

  • Auditoría financiera: se enfoca en la situación económica de la empresa y la lleva a cabo un contador público que verifica las cuentas anuales.
  • Auditoría administrativa: analiza los procedimientos, las políticas, la organización, las metas y objetivos. Su meta principal es aumentar la rentabilidad.
  • Auditoría de calidad: evalúa las actividades, procesos y resultados del negocio. De esta forma, se garantiza el cumplimiento de los estándares de calidad.

Pasos para realizar una auditoría interna

Tener el control de las operaciones que se llevan a cabo en una empresa en proceso de crecimiento es casi imposible. Por esta razón, conviene realizar revisiones constantes que permitan hacer un seguimiento actualizado de la gestión del negocio.

En el momento de hacer una auditoría interna, deben seguirse los siguientes pasos que detallamos a continuación.

Planificación

El primer paso es realizar un análisis general de la empresa y determinar las áreas que se auditarán. Para ello es fundamental delimitar los recursos humanos y financieros que se destinan a una u otra actividad, cuáles son las prioridades y la duración de las acciones, entre otros aspectos esenciales.

Ejecución

El auditor o equipo de profesionales empezará el análisis de las áreas que se deben auditar. Para ello, se harán reuniones con los responsables de cada departamento, se observará cómo funciona la actividad y se recopilará toda la información necesaria.

Informe y plan de acción

A partir de los criterios y datos que se han reunido, el equipo o profesional elabora un informe con los resultados. De esta forma, el auditor puede determinar si la empresa funciona correctamente y si existen oportunidades de mejora. Toda esta información se refleja a modo de objetivos de manera concisa y clara.

Seguimiento

Una vez finalizada la auditoría interna y la empresa evalúa las recomendaciones, se establecerá un plazo para realizar los cambios pertinentes. Cuando se cumpla ese límite de tiempo, se hará un seguimiento para comprobar que se están alcanzando los objetivos.

 

En definitiva, una auditoría interna es un recurso que garantiza el buen cumplimiento y funcionamiento de los procesos de una empresa. No obstante, es fundamental la objetividad y el criterio de un experto para llevar a cabo esta evaluación.

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