Amortización del leasing para un retorno económico en la empresa

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El leasing es una muy buena opción cuando surge la necesidad de invertir en activos significativos, pero los recursos financieros para su adquisición directa son limitados. Estos activos, que suelen abarcar mobiliario, vehículos, maquinarias y equipos informáticos, comparten la característica de depreciarse con el tiempo.

El mayor atractivo de esta alternativa está en la amortización del leasing sobre los bienes en cuestión, que puede conllevar beneficios contables y fiscales cuando se ejecuta de forma apropiada. Revisamos a fondo en qué consiste esta figura y cómo puedes sacarle provecho en tu empresa.

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Qué es la amortización del leasing y por qué puede ser una buena idea para tu negocio

El leasing es un contrato que se regula bajo el RDL 15/1997 del 25 de febreroEn virtud del artículo 19, este contrato otorga a una empresa arrendataria los derechos de propiedad de un activo, a cambio de cuotas mensuales. La duración se establece previamente, y al final del período, el arrendatario tiene la opción de compra, pagando el saldo restante, que es la diferencia entre el costo total y los pagos realizados. También es posible renunciar a la compra y devolver el activo.

Ventajas del leasing

El leasing conlleva beneficios significativos y en ciertos casos supera a otras alternativas como el arrendamiento o la compra. Aquí se destacan algunas de sus ventajas:

    • Facilita financiamiento del 100% de la inversión.
    • No afecta a la capacidad de endeudamiento.
    • Permite duplicar o incluso triplicar la amortización fiscal del activo, especialmente en empresas de pequeña dimensión.
    • Ofrece la posibilidad de postergar el IVA a través de las cuotas de alquiler.

Ahora bien, el hecho de que el bien adquirido mediante contrato de leasing se contabilice como inmovilizado, obliga a la empresa a reflejarlo como otro elemento más de su activo material o inmaterial.

También es importante considera que los intereses en un contrato de leasing tienden a ser más altos que en una financiación convencional, lo que podría resultar en un precio final mayor si se opta por la compra. Además, la propiedad solo se adquiere al finalizar el contrato.

¿Qué se deduce en un leasing?

La amortización del leasing es el reflejo contable de la depreciación económica de un bien de inversión. A lo largo de su vida útil, la compañía registra como gasto una parte del valor del activo. De esta forma, queda “amortizado” o contabilizado únicamente por su valor residual, y no por el coste completo, lo que supone un ahorro tributario importante.

Para hacer este cálculo, la empresa puede utilizar las tablas de amortización, que detallan los porcentajes de coste a aplicar según el tipo de activo y el plazo de arrendamiento. Esto permite llevar un registro preciso de los pagos y las cuotas hasta la liquidación de la deuda.

En caso de adquirir un activo a través del leasing, además de los intereses, la empresa puede deducir fiscalmente la parte de las cuotas correspondiente a la devolución del activo.

Amortización del leasing: ¿cuáles son los beneficios contables para la empresa?

Los beneficios en la amortización de un leasing financiero más importantes son:

    • Flexibilidad financiera: Distribución del costo en pagos periódicos.
    • Preservación de capital: No se requiere un desembolso inicial significativo.
    • Actualización tecnológica: Acceso a activos actualizados al finalizar el contrato.
    • Mantenimiento y soporte incluidos: Posibilidad de servicios incluidos en el contrato.
    • Beneficios fiscales: Potenciales ventajas fiscales por los pagos de leasing.
    • Opciones al finalizar el contrato: Elección de compra, renovación o devolución del activo.
    • Acceso a activos de alto valor: Posibilidad de utilizar activos costosos sin gran inversión inicial.

Estos beneficios hacen que el leasing sea una opción atractiva para muchas empresas, aunque es importante sopesar sus desventajas y considerar la situación de la empresa antes de optar por esta forma de financiamiento. Solo así podrás garantizar que esta opción sea la adecuada y comporte beneficios fiscales y tributarios que merezcan la pena.

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